Increíble cómo de un momento a otro, en Junior, se pasa de la gloria al infierno. De ser un equipo compacto, con defectos normales, a un equipo sin brújula dentro de la cancha, aferrado al empuje de algunas individuales. Pero sí, hay que decirlo, porque es esta la verdad verdadera: “ESTO ES JUNIOR”, un equipo con historia. Ojo, con historia, no grande. Un grande se enaltece con su fútbol, con una verdadera identidad, con jugadores que saben por dónde “le entra agua al coco”, y con un cuerpo técnico idóneo, lejos de soberbias baratas del pasado. Por eso Junior no es grande. Hoy es el hazme reír en Colombia. Un equipo mediocre.
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Pero me preguntarán, ¿por qué toda el agua sucia se la echan a Farías? Sencillo. Es el verdadero responsable de este nuevo fracaso en Junior. Fue quien decidió darle continuidad a una defensa que luce en cada partido errática y llena de imprecisiones. Es el único que creé en el nivel paupérrimo de jugadores como José Cuenú, Jhon Navia, Yeferson Moreno, Jhon Vélez, entre otros. Es el único que se muere de hambre con la nevera llena. Sentados, en el banco, Javier Paiva, Jordan Barrera y Teófilo Gutiérrez. Y que no tiene jugadores en cuenta como Deiber Caicedo y Edwin Herrera. El ego de Farías da para eso, y mucho más.
Y usted, profe, que es muy amigo de la data, sólo le recuerdo que la suya no es para nada muy alentadora en el equipo. De 27 partidos dirigidos tras su arribo a la ciudad de Barranquilla, ha conseguido 10 victorias, 10 empates, y 7 derrotas, para un rendimiento del 49.31%. Números que sólo a usted lo tienen montado en una nube de optimismo, porque ya en “la arenosa” todos piden su cabeza. Nadie está tranquilo con lo que vé en cada partido, y menos de la forma déspota y mal intencionada con la que trata a un ídolo como Teófilo Gutiérrez.
¿O es que la moda ahora es humillar a los ídolos en Colombia? Lo hizo David González con Falcao en Millonarios, y ahora usted con el Teo de la gente, ambos en Sudamericana. No hay derecho, la verdad. Le soy sincero, señor Farías.. eso es tener “huevos” pero de codorniz. No de los reales que usted le pide a sus pupilos que tengan en cada compromiso. Se estrelló feo con la afición, profe. Lástima.
No sé, la verdad, qué tanta paciencia pueden tener los Char con usted. Si logra convencerlos, lo felicito. Aunque no creo que sea tan difícil. Su verso culebrero poseé un encanto único ante ellos. De sobra lo ha demostrado. Sólo le pido, de corazón, que no se convierta en un problema social en Barranquilla. Porque se lo aseguro, sin temor a equivocarme, que ya está haciendo el curso.
Para verdades, el tiempo...