El asesinato de Sonia Wehdeking Baños y José Luis Perdomo Hernández en Villavicencio ha sacudido a su familia, no solo por la brutalidad del crimen sino por una revelación inesperada: sus seres queridos desconocían que la pareja ya no vivía en Bucaramanga. Su hijo, Juan David Perdomo Wehdeking, confesó haberlos asesinado y huyó a Bogotá, donde fue capturado por las autoridades.
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El 22 de marzo, en la madrugada, vecinos del barrio Kirpas alertaron a la Policía sobre fuertes golpes y gritos provenientes del apartamento donde residía la familia. Al llegar al lugar, los uniformados encontraron la puerta cerrada y tuvieron que forzar la entrada. Dentro, hallaron los cuerpos sin vida de la pareja y el arma homicida, un cuchillo de cocina doblado por la fuerza con la que se usó.
Mientras tanto, el principal sospechoso ya había escapado en un vehículo familiar rumbo a Bogotá. Un operativo de la Policía permitió rastrear su ubicación y detenerlo.
La familia desconocía que vivían en Villavicencio
El desconcierto de la familia no solo se debe al crimen, sino a la inesperada revelación de que Sonia y José Luis ya no residían en Bucaramanga, como todos creían. Gisell Wehdeking, hermana de la víctima, expresó su sorpresa:
“Supuestamente ellos estaban en Bucaramanga, eso es lo que nosotros pensábamos, pero vea, la sorpresa es que estaban en Villavicencio y nosotros no sabíamos”, afirmó en entrevista con El Tiempo.
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La última comunicación de Sonia con su madre ocurrió dos días antes del crimen y no dejó indicios de que algo estuviera mal. “Mi mamá hablaba con ella siempre, por WhatsApp, le enviaba oraciones y se reportaban. (...) Ella habló como dos días antes y le envió la foto de un mercado y le dijo: ‘Mami, hicimos mercado, todo bien por aquí‘”, relató Gisell.
Las razones detrás del crimen
Durante la audiencia, Juan David aceptó su responsabilidad y detalló cómo atacó a su padre primero y luego a su madre cuando intentó detenerlo. Medicina Legal confirmó que Sonia tenía heridas de defensa, lo que indica que forcejeó con su hijo antes de ser asesinada.
Existen versiones sobre conflictos previos con su padre, pero la Fiscalía ha catalogado el crimen como cometido con “sevicia”, debido al estado en que quedó el arma homicida. La tía del joven descarta que el móvil haya sido económico: “Por plata no fue. Hasta el carro está a nombre de Juan David”.
Por ahora, el joven permanece en un centro de reclusión en Villavicencio, a la espera de que se defina su condena. Mientras tanto, su familia sigue sin encontrar una explicación para la tragedia que los ha marcado para siempre.