Los jugadores del fútbol colombiano están expuestos constantemente a lesiones, ya sea por la seguidilla de partidos, el estado del terreno de juego o varios factores que pueden afectarlos.
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Por esta razón, el programa de Entrenamiento Deportivo de Areandina, seccional Pereira, revela un completo informe que confirma cuáles son las cinco lesiones más comunes en estos atletas, por qué se producen con tanta frecuencia y cómo se pueden evitar:
- Esguinces de tobillo: es una lesión en los ligamentos del tobillo causada por una distensión ligamentaria (en los ligamentos) debido a un giro brusco o una mala pisada. “Ocurre cuando el pie se dobla de manera inesperada, afectando la estabilidad de la articulación”, afirma Mateo Baena Marín, docente del programa de Entrenamiento Deportivo de Areandina, seccional Pereira.
- Desgarros musculares, especialmente en isquiosurales y aductores: se produce cuando las fibras musculares se estiran más allá de su capacidad o se rompen. “Suele presentarse en los músculos isquiosurales (parte posterior del muslo) y aductores (zona interna del muslo) debido a esfuerzos explosivos como sprints, cambios de dirección y patadas de balón”, señala Baena.
- Lesiones en el ligamento cruzado anterior (LCA): se relacionan con una ruptura parcial o total de este ligamento ubicado en la rodilla. “Se da por giros repentinos, desaceleraciones bruscas o aterrizajes incorrectos después de un salto, comprometiendo la estabilidad de la articulación del jugador”, explica.
- Lesiones del ligamento colateral medial (LCM) de la rodilla: se produce cuando este ligamento, ubicado en la parte interna de la rodilla, se distiende o se rompe. Puede ocurrir por un impacto en la cara externa de la rodilla (como en un choque con otro futbolista) o por una torsión sin contacto, especialmente en movimientos de cambio de dirección o al frenar bruscamente con el pie apoyado en el suelo.
- Contusiones musculares: son golpes directos en los músculos, generalmente en el muslo, la pantorrilla o la cadera, que provocan dolor, inflamación y limitación del movimiento. Se originan por impactos con otros deportistas, con el balón o en el suelo durante el juego.
¿Por qué se presentan con frecuencia estas lesiones?
Mateo Baena Marín, docente del programa de Entrenamiento Deportivo, explica que el fútbol es un deporte de alta intensidad y contacto, lo que implica movimientos explosivos y cambios de dirección constantes, sometiendo a los músculos y a las articulaciones a estrés repetitivo. Además, los impactos y colisiones con otros jugadores aumentan el riesgo de esguinces, desgarros y lesiones ligamentarias.
“Las superficies de juego duras o sintéticas pueden generar más impacto en articulaciones y aumentar la probabilidad de lesiones, así como la sobrecarga física y el calendario exigente”, asegura el docente de Areandina.
Asimismo, la fatiga muscular reduce la capacidad de respuesta del cuerpo y lo hace más vulnerable a estos problemas físicos. “Una preparación inadecuada, especialmente cuando los jugadores no han desarrollado una buena capacidad para generar fuerza de manera rápida (fuerza explosiva), incrementa el riesgo de presentar estas lesiones”, agrega Baena.