Cultura

Retrato de Gloria Fuertes: poeta popular, transgresora, autodidacta y pacifista

Como en marzo se conmemoran el Día Internacional de la Mujer y el Día Mundial de la Poesía, en esta entrega del Librómetro quiero compartir una semblanza (que es un reconocimiento) de la poeta madrileña Gloria Fuertes, “mujer de verso en pecho” y “poeta de los niños”, una de las grandes voces de la posguerra española.

“Mujer de verso en pecho”
Homenaje a Gloria Fuertes

Circula en redes un video en el que le preguntan a un tal Salva, participante de un concurso, “¿quién fue la primera escritora española en ser candidata al Premio Nobel de Literatura?” Él, después de meditar e indicarle al presentador que está dudando entre tres y cuatro nombres, contesta “Sara Mago”, confundiendo al escritor portugués José Saramago. Por supuesto, pierde los 25.100 euros en juego.

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Confieso que, al igual que Salva, desconocía la respuesta, así que, cuando dejé de reír, busqué y el Instituto Cervantes me informó que su nombre era Concepción Rodríguez-Espina García-Tagle, más conocida como Concha Espina, y que llegó a ser candidata al premio en nueve ediciones, entre 1926 y 1954.

Me fui por las ramas, ya retomo.

Como en marzo se conmemoran el Día Internacional de la Mujer y el Día Mundial de la Poesía, en esta entrega del Librómetro quiero compartir una semblanza (que es un reconocimiento) de la poeta madrileña Gloria Fuertes, transgresora, autodidacta y pacifista, “mujer de verso en pecho” y “poeta de los niños”, una de las grandes voces de la posguerra española.

Tú, que lees estas líneas, probablemente no la identificas. Pues te cuento que cuando estudié Literatura tampoco recuerdo haber escuchado ni leído su nombre, y que en años posteriores tampoco ubiqué referencias a su obra. Afortunadamente, el año pasado, gracias a un gran amigo que en una red social recomienda libros (@eldeloslibritos), la encontré y me cautivó. Ahora sólo quiero conocerla más y mejor.

Ya verás que Gloria Fuertes es como una flor diminuta que podría pasar desapercibida, pero desde el momento en que la distingues no deja de sorprender, de encantar con su belleza, ingenio, valentía y exuberancia. Gloria fue tan fuerte como su apellido y es gigante, eterna, como su nombre.

Si buscas fotografías suyas y encuentras las de su madurez o vejez, verás a una adorable abuelita, con pelo corto, gafas y, a veces, chaleco y corbata. Si tienes la oportunidad de escucharla, identificarás una voz ronca, de fumadora y amante del whisky, vivaz, cargada de ironía, humor, sensibilidad y verdad.

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En “Nota autobiográfica”, uno de sus poemas más conocidos, Gloria cuenta que a los 3 años ya sabía leer y que a los 14, la pilló la guerra —a la que siempre llamó Guerra Incivil y que, además, le arrebató varios amores. A los 12 años, más o menos, comenzó a escribir, y continuó haciéndolo, a mano o en máquina, preferiblemente en las noches, hasta el último de sus días.

Porque dijo: Sé escribir, pero en mi pueblo / no dejan escribir a las mujeres, aprovecho para mencionar que, en la década de 1950, aburrida de que los poetas que leían sus versos en los cafés eran siempre hombres, decidió fundar, junto a otras mujeres, el grupo Versos con faldas. En “Gloria y sus amigas poetas” fabula sobre esto: Alquilaron un local para sus lecturas. Primero permitieron la entrada a los hombres, pero al ver que tampoco las dejaban leer en su propia casa colgaron un cartel en la puerta que decía: «Sólo para mujeres». Durante algún tiempo, ofrecieron lecturas y recitales. Lamentablemente, la iniciativa no contó con mucho apoyo y otros decidieron instalar en el local un futbolín.

Si la buscas en la red, verás que se le reconoce más por sus versos y narraciones, siempre juguetonas, para las infancias, y porque fue una estrella de la Televisión Española, que la consagró como uno de los personajes más queridos por la gente. Se dice que, semanalmente, Gloria recibía entre 10 y 20 cartas escritas por las niñas y los niños de España, y que contestaba con amor todas las que podía.

Probablemente has oído hablar, en Colombia, del Biblioburro (iniciativa del maestro Luis Soriano) o de las travesías del Biblocarrito R4, o de la canoa literaria, o de las muchas iniciativas itinerantes lideradas por maestros o líderes comunitarios valientes que siguen creyendo en el poder de los libros. Pues en España, Gloria Fuertes fue pionera de las bibliotecas itinerantes. En sus versos contó que, en las calles de Madrid, aprendió a montar en bicicleta cuando no [le] llegaban los pies a los pedales. Más adelante se compró una Vespa, y fundó, junto a su compañera Phyllis Turnbull, la Biblioteca Ambulante, que le permitió llevar libros (cuentos infantiles, novelas ilustradas y sus propias publicaciones) a los pueblos cercanos al lugar donde vivieron (Choza de la Sierra, actualmente Soto del Real) para repartirlos entre los niños.

Sin duda alguna, Gloria Fuertes vivió de la poesía, la literatura y la enseñanza. Su voz resonó en las calles, en cafés y bares, en las escuelas y las bibliotecas, en la radio y la televisión de España. Por fortuna, en Spotify se encuentran dos álbumes con poemas en su voz, y en YouTube y la RTVE se encuentran varios fragmentos de entrevistas.

Y, para que dimensiones la magia de su voz, esta anécdota: alguna vez, en la calle, un hombre quiso atracarla, pero la reconoció, se arrepintió, le pidió perdón y le agradeció por ser compañía a través de la radio y la televisión.

Lector o lectora de Publimetro, cierro con esta invitación: busca libros de Gloria Fuertes, lee sus poemas, escucha cómo los recitaba o las cosas que decía y sentía y pensaba. Permite que su voz, su decir y su existencia acompañen tus trayectos y pasos.

Textos recomendados:

El libro de Gloria Fuertes para niñas y niños. Versos, cuentos y vida, con ilustraciones de Marta Altés (Blackie Books)

Gloria Fuertes, poeta para todos, de Antonio A. Gómez Yebra, con ilustraciones de Esther Gómez Madrid (Anaya)

Obras incompletas, edición de la autora (Cátedra)

Biblioburro: una historia real de Colombia, de Jeanette Winter (Editorial Juventud)

Historias de campo y ciudad, de Laura Acero (Laguna Libros)

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